Se cuenta de un piadoso que en cierta ocasión se cruzó con un grupo de hombres que regresaban de luchar contra el enemigo,.

El piadoso les dijo: “Ustedes retornan victoriosos de una batalla insignificante y se sienten grandes saqueadores, ¡pero prepárense para la gran batalla!”

“¿Y cual es la gran batalla?, le preguntaron. “La batalla contra el impulso del mal y todos sus ejércitos”.

Esto constituye algo definitivamente asombroso. Pues cualquier otro enemigo, tras ser vencido una y otra vez, se debilita ante ti y, consciente de la superioridad de tu poder sobre el suyo, ya no piensa en enfrentarte, renuncia a vencerte y desiste de prevalecer sobre ti.

Yaakov 4: 7.-  Sométanse, pues, a ELOHÍM; resistan a haSatán, y huirá de ustedes.

Debes saber que que el gran enemigo que tienes en este mundo es ¡tu propio impulso!; si lo permites el se funde y se mezcla en las fuerzas que yacen dentro tuyo, se entremezcla con el ánimo de tu Rúaj y participa junto a ti en el control de tus sentidos y facultades espirituales, gobernando los secretos de tu alma y aquello que atesoras en lo mas profundo de ti. El te acecha en cada paso que das, para seducirte, hace que corras a cumplir su voluntad con entusiasmo, como el lo indica.

Su arma mortal, con la que te hostiliza y te combate en lo más profundo de tu ser,, es su empeño en hacerte dudar de las nociones verdaderas, confundiéndote y revolviéndote con pensamientos engañosos y falsos argumentos. De este modo te abruma, impidiéndote que puedas atender tus intereses, y te lleva a sentirte inseguro acerca de lo que ya habías confirmado sobre tu creencia y tu emunáh.

Mas si eres precavido y tienes listas las armas espirituales y de tu entendimiento para presentarle batalla y librarte de sus flechas, con la ayuda de ELOHÍM te salvarás y podrás huir de él. En cambio, si dejas en sus manos sus intereses y vas detrás de él, él no te dará tregua hasta hacer que lo pierdas todo. Y así está escrito acerca de una de sus incontables ramificaciones, sólo una de sus huestes: “Pues mucha muerte ella ha provocado; son innumerables todos los que ella ha matado. Su hogar es el camino al infierno, a través del cual se desciende hasta los aposentos de la muerte”.

Deberás, por tanto, cuidarte de él y no acceder a nada de lo que te pida. Has de la tefiláh tu compañera para que hagas de ELOHÍM tu fiel compañero, se  un hacedor de Toráh, y así, el impulso al mal se someterá rápidamente, y no habrá de plantarse frente a ti cuando tú seas quien se plante frente a él. Como dice la Escritura: “Su obediencia estará supeditada a ti, y tú podrás dominarlo”.

Yehoshúa 1: 9.- Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque ADONAY tu ELOHÍM estará contigo en dondequiera que vayas.

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