Había un silencio muy especial que al mismo tiempo era como la música más bella. Se sentía una sensación de mucha tranquilidad. Todo alrededor era de distintos tonos de blanco.
En el centro de todo había un resplandor que hacía que el cuerpo de Luis cayera de rodillas. ¡Estaba en el cielo!. Tuvo una visión mientras oraba fervientemente para ser sanado. Mientras experimentaba ese gozo espiritual, un malaj se le acercó y le dijo: Luis, no debes perder la esperanza en el poder de ELOHIM. En la tierra los seres humanos no tienen esperanza, la han perdido hace mucho tiempo atrás. Están perdiendo la capacidad de asombro.

ELOHIM puede sanarte pero al hombre de estos tiempos le cuesta más trabajo mantener la esperanza. Debes saber algo con respecto a la sanidad, y el malaj le mostró a su lado izquierdo a muchas almas que parecían adorar a ELOHIM. Pero Luis no podía ver bien a esas almas; estaban como borrosas, como si no estuvieran ahí. Luego le mostró de su lado derecho a una alma que llamó mucho su atención.
Esa persona tenía un gozo en su rostro que nunca había visto en una persona en la tierra, y esa persona estaba cerca del trono de ELOHIM adorándolo.

El malaj le habló de ellos y le dijo que todas esas almas habían sido bendecidas con grandes milagros. Las almas del lado izquierdo, le dijo el malaj, fueron sanadas de diversas y graves enfermedades, pero después ellos siguieron viviendo lejos de ELOHIM; pusieron sus ojos en las cosas del mundo. Pero la persona del lado derecho tuvo el milagro más grande. ¿Cuál fue su milagro? preguntó Luis. El malaj le contó cómo ese hombre estaba muerto en delitos y pecados, lejos de ELOHIM. Pero al escuchar del reino de ELOHIM, su alma resucitó, ¡fue avivada!. No hizo otra cosa que buscarlo. Entre más buscaba de ELOHIM, más crecía su esperanza y su capacidad de asombro.
Esa persona puso su vista en el cielo, tuvo «el milagro más grande».

Luis despertó de su visión y lloró dando gracias a ELOHIM por que se dio cuenta que estaba vivo.

Amado hermano, nunca pierda la esperanza en el poder de ELOHIM. Él es Eterno y fiel. Nosotros como humanos perdemos fácilmente el enfoque en lo Eterno a causa de este mundo donde abunda la distracción. Por eso necesitamos enfocarnos mucho más que las generaciones de antes. Sí, quizás las sanidad de hoy tarda más que antes pero ELOHIM es el mismo ayer y hoy. Pero el que nuestros ojos estén puestos en YESHÚA, quien es Eterno, y que vivamos enteramente para servirle a Él; que podamos apreciar los pequeños grandes milagros que suceden a diario en nuestras vidas; que demos la espalda cada vez más a este mundo corrompido, es «el milagro más grande»

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