ENJUAGA TUS OJOS EN SHILOH
(Es más importante ver con los ojos espirituales)

El hombre ciego de nacimiento se fue a enjuagar en el estanque de Shiloh el lodo que YESHÚA había puesto en sus ojos y por primera vez en su vida pudo ver. Más tarde YESHÚA, al volver a verlo, le preguntó: ¿Crees en el Hijo de ELOHIM? … Pero, ¿Acaso puede un hombre, a quien se le ha hecho tal milagro, dudar de ELOHIM? ¿Acaso se puede ver con los ojos físicos mientras que los ojos espirituales están cerrados?

Celebrando Hoshíana Rabá, YESHÚA y sus seguidores caminaban en el Mikdash y les decía cosas sublimes. ¡El que cree en mí, de su interior correrán ríos de agua viva!, ¡el que me sigue, no andará en tinieblas…! Y causaba asombro en unos, confusión en otros y odio en otros más. En esa celebración, los koanim (sacerdotes) llevaban agua del estanque de Shiloh a la base del altar en el Mikdash, y se creía que del Mikdash saldrían aguas vivas. Una fiesta llena de esperanza. Pero mientras todo esto sucedía, muchos lo querían arrestar y hasta matar… ¿Cómo puede una alma estar en semejante gozo y con tan importante compañía y tener semejante obscuridad en su interior? ¿Conoces a alguien así?.

De la misma manera, esta generación ha nacido ciega. No puede ver en la obras de la naturaleza la mano de ELOHIM. No puede ver como sus actos cínicos y corrompidos los están llevando a la destrucción. No es capaz de autoevaluar su hipocresía; no puede, ¡no quiere! entender el porqué de su existencia. No puede distinguir las dos puertas… Es un mundo de injusticia, fornicación, infidelidad, traición, maldad, envidia, blasfemia, soberbia. Pero ELOHIM en su gran misericordia te ha dado la vista espiritual, pero puede pasar que después de ese milagro, YESHÚA te pregunte: ¿Crees en el Hijo de ELOHIM?.

Ahora puedes ver de dónde vienes y hacia dónde vas ¡Qué gran milagro! Pero si estás perdiendo la esperanza o la emunah, ve y enjuaga tus ojos en Shiloh. Shiloh es intimidad y quietud con tu Creador. Es donde tu mente y tu alma están en reposo, es estar en paz con tus seres queridos, y todos los que te rodean, es confiar, no en lo que eres ni en lo que tienes, sino en la grandeza de ELOHIM. En ese estado de quietud del alma, es donde suceden las sanidades.

En medio de tus vaivenes y del ajetreo de este mundo, busca tiempo y enjuaga tus ojos en Shiloh

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