דְּאָגָה Deagah: temor, angustia, anhelo, ansiedad, ansioso cuidado.

La ansiedad (del latín anxietas, ‘angustia, aflicción’) es una respuesta de anticipación involuntaria del organismo frente a estímulos que pueden ser externos o internos, tales como pensamientos, ideas, imágenes, etc., que son percibidos por el individuo como amenazantes y/o peligrosos,1 y se acompaña de un sentimiento desagradable o de síntomas somáticos de tensión. se trata de una señal de alerta que advierte sobre un peligro inminente y permite a la persona que adopte las medidas necesarias para enfrentarse a una amenaza.

La ansiedad adaptativa o no patológica es una sensación o un estado emocional normal ante determinadas situaciones y constituye una respuesta habitual a diferentes situaciones cotidianas estresantes. por lo tanto, cierto grado de ansiedad es incluso deseable para el manejo normal de las exigencias o demandas del medio ambiente. únicamente cuando sobrepasa cierta intensidad —desequilibrio de los sistemas de respuesta normal de ansiedad— o se supera la capacidad adaptativa entre el individuo y el medio ambiente, es cuando la ansiedad se convierte en patológica, provocando un malestar significativo, con síntomas físicos, psicológicos y conductuales, la mayoría de las veces muy inespecíficos.
La ansiedad es la más común y universal de las emociones. es sinónomo de congoja, preocupación y desasosiego ante acontecimientos futuros o situaciones de incertidumbre. es la anticipación temerosa de un peligro inminente acompañada de un sentimiento de miedo y descontrol intenso.
Sin embargo, la ansiedad hay que verla con positividad, ya que cumple una función adaptativa, incluso puede llevar a la persona a un mayor conocimiento de su propio ser, y con ayuda del eterno puede desarrollar recursos personales y convertirse en ayuda para otros en un sentido de compromiso mayor , comprensión y humildad.
Albert Einstein dijo: ”las personas con gran sensibilidad, compromiso y optimismo, surgen de la crisis, la derrota y sufrimiento”.

Hay dos tipos de ansiedad:

1.- Ansiedad natural: es la respuesta normal y espontánea frente a un estímulo. se agudizan los sentidos para responder a la circunstancia.
2.- Ansiedad infundada: no tiene justificación. los sentidos se agudizan pero el grado de ansiedad no disminuye. no se da cuenta que el peligro es ficticio. ocaciona irritabilidad, inestabilidad emocional. se da validez a los pensamientos negativos., lleva a estado de obsesión que se encarga de que aquello que más tememos, se convierta en realidad.

1 Jeifa / Pe. 5: 7.- “echando toda su ansiedad sobre ÉL, porque él tiene cuidado de ustedes”.

Mishley / Prov. 12: 25.- “la ansiedad en el corazón de una persona provoca el abatimiento, pero una buena palabra lo convierte en gozo”. la palabra hebrea para esto es: “deagah belev ish iashjena, vedavar tov iesamjenah”.
La palabra melancolía, “iashjena”, tiene tres significados diferentes, dependiendo de cómo se lee la palabra. puede significar: suprimir, ignorar, articular.

Suprimirlo: primero aparece la idea de tratar la ansiedad a través de la supresión. aquí el texto se lee como una pregunta y una respuesta: ¿deagah belev ish? ieshjena, es decir, “si hay ansiedad en el corazón de una persona, suprímela”.

Ingnorarlo: la segunda manera de entender esta afirmación proviene del talmud. de nuevo, hay una pregunta y su respuesta. ¿deagah belev ish? iesjena. “si hay ansiedad en el corazón de una persona, ignóralo.” (gramaticalmente, se lee la letra shin en la palabra como un pecado y tiene el significado, “ignorarlo”).

Efesios 4: 26.- “aírense pero no pequen; no se ponga el sol sobre su enojo”.
Debemos enfurecernos contra nuestra mala inclinación (negatividad), tratémosla como alguien que nos quiere destruir . el yetzer hara (la mala inclinación) se vence con la verdadera alegría y la gratitud del corazón. La shejinah sólo se manifiesta cuando estamos alegres. si permitimos que los malos pensamientos dominen nuestros sentimientos , el resultado es lo que tanto tememos: pensamientos obsesivos que nos debilitan más; el miedo y las preocupaciones incrementan el grado de ansiedad y estrés.
Romanos 15: 13.- “y el ELOHÍM de esperanza les llene de todo gozo y shalom en el creer, para que abunden en esperanza por el poder del RÚAJ HAKODÉSH”.

Los sentimientos surgen del pensamiento, por consiguiente, si te sientes mal, es porque estás pensando mal, no te aferres a los malos pensamientos.
Piensa bien: “ELOHÍM está conmigo”, “yo puedo”, “soy capaz”, “ tengo gente que me ama, que me apoya”, etc.
Al ser la ansiedad una distorsión de nuestra persepción , cuando aprendas a corregir tus pensamientos, los malos pensamientos desaparecerán para siempre.
No podemos pasar la vida haciendo a los demás responsables de nuestro comportamiento.
ELOHÍM sabe con exactitud lo que podemos lograr y que desafíos tenemos que enfrentar para desarrollar nuestro potencial.
No hay hombre más sabio que aquel que ha enfrentado y superado un desafío.
Aprende a ver que la ansiedad no es en si misma una maldición , no es un monstruo en tu vida que la amenaza, es sólo el resultado de tu negligencia. no le des cabida a los malos pensamientos, ni les prestes atención.
La lección aquí es que al igual que tú nunca puedes tener un pozo vacío, así también, la mente nunca está vacía. de acuerdo con las leyes de la física, la naturaleza aborrece el vacío, y el vacío va a atraer algo. si no se lo llena con algo positivo, automáticamente se inunda con pensamientos negativos. por lo tanto, alejémonos de lo negativo y abracemos lo positivo.
“Se positivo”.

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