«Y comerán la carne esa (misma) noche, asada al fuego, y la comerán con pan sin levadura y con hierbas amargas”. (Shemot 12: 8)

La palabra deriva etimológicamente de la palabra Hebrea מר que significa «amargo».
En el punto más alto del amargo exilio, Moshéh clama a ELOHÍM: «¡ADONAY! ¿Por qué has hecho mal a esta nación?», Un grito que reverbera a través de nuestra historia empapada de lágrimas. ELOHÍM comienza Su respuesta diciendo: «Me he revelado a Avraham, a Yitzjak y a Yaakov …» ¿Por qué ELOHÍM evoca la memoria de los Patriarcas?

Los Patriarcas son el «corazón» de Yisrael, mientras que Moshéh es la mente de Yisrael. La mente puede llegar a comprender que el sufrimiento refina al hombre. Que las mejores habilidades de una persona solo se desatan bajo condiciones de desafío y prueba. Que sin una libre elección entre el bien y el mal, nada de lo que hagamos podría tener ningún significado.

Pero, en última instancia, ¿por qué debe ser así? Tú, ELOHÍM, podrías haber ordenado la realidad para que haya ganancia sin dolor, de modo que los picos más altos de la vida también puedan escalarse sin el impulso de sus descensos más bajos. La mente del creyente nunca aceptará la «necesidad» del mal y el dolor. El corazón, por supuesto, también percibe el dolor, pero, a diferencia de la mente, tolera la contradicción. ¿Puedes demostrarle a una madre que su hijo no merece amor? Indignación y devoción, juicio y aceptación: un corazón que ama tiene espacio para todos.

Moshéh, dijo ELOHÍM, “Tu eres la mente de mi gente. La mente que es el instrumento para captar Mi verdad y, con ella, iluminar el mundo. Al comer Maror, los Yisraelím debían recordar la amargura de su servidumbre bajo los Egipcios. Maror es la hierba amarga que nos recuerda las lágrimas que lloró el pueblo de Yisrael cuando eran esclavos en Mitzrayím.

Enseña que cuando estamos viviendo un desafío, un tiempo que parece ser amargo, la dulzura y la esperanza están a la vuelta de la esquina. El Maror nos recuerda no evitar los obstáculos, sino reconocer que son parte necesaria del camino hacia el éxito. Sin nuestras lágrimas y oraciones, no se hubiese podido dejar Mitzrayím. Al comer o imaginarte comer las hierbas amargas, piensa en ocasiones en las que hayas sentido la amargura de tus pecados. Similar a la servidumbre de Yisrael en Mitzrayím, el pecado nos pone en cautiverio amargo, lo que nos hace incapaces de regresar a la presencia de ELOHÍM.

Números 9:11 «La celebrarán a los catorce días del segundo mes, al atardecer; la comerán con pan sin levadura y hierbas amargas”.

Pésaj, matzá y maror simbolizan gratitud, esperanza y coraje. Con esos tres poderosos regalos nos sentamos a la mesa del Séder de Pesáj y le agradecemos a ELOHÍM por el milagro de nuestra libertad. La mesa del Seder incluye: “Agua salada” que simboliza las lágrimas que los esclavos hebreos derramaron, “Jaroset” simbolizando el mortero utilizado en la agobiante labor de construir, y “Maror”, alimentos para experimentar de nuevo el amargo sufrimiento de nuestros ancestros. Incluso la Matzáh, “el pan de la libertad”, también es aludida como “El pan de la aflicción”, la comida de esclavos pobres.

Pesáj, la Libertad que nos dio ELOHÍM al sacarnos de Mitzrayím. El recuerdo amargo de los días en que caminamos de la mano de la amargura, son simbolizados con la Maror, pero a la vez vislumbramos la luz de YESHÚA HAMASHÍAJ que por su sacrificio nos aleja en nuestro presente de aquella raíz de amargura en que nos encontrábamos.

Hebreos 12:15 “Miren bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de ELOHÍM; que brotando alguna raíz de amargura, les estorbe, y por ella muchos sean contaminados”.
Puede que en un momento de nuestra vida estemos pasando por dificultades que comienza con la impaciencia y la intolerancia, ante conflictos familiares ó laborales, y poco a poco pueden causar en el creyente que el corazón se vaya opacando cada día más, y sin pretenderlo estamos sumergidos en la amargura, y eso causa que seamos una planta con raíz amarga contaminando a los que se encuentran a nuestro alrededor, pero ELOHÍM quiere que no nos alejemos por causa de este mal en el corazón, de su bondad y plenitud que tenemos en su Shejináh; si estas pasando por esta situación y sutilmente estas caminando hacia ese paso, recuerda la Maror de tu esclavitud pasada y camina hacia la fuente de Luz y Libertad de nuestro CREADOR que es en YESHÚA HAMASHÍAJ.

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