El propósito del milagro Shaúl era un judío muy celoso de su tradición; había sido instruido en la Torah con el mejor maestro de la época; amaba a ELOHIM y combatía a muerte a cualquier secta que amenazara su fe.

En una ocasión miraba y aprobaba la muerte a pedradas de uno considerado hereje; ¡su enemigo! Otra ocasión viendo el crecimiento de la secta enemiga, solicitó permiso legal para llevar presos a algunos de ellos, respiraba «odio» contra ellos.
Paradójicamente este Shaúl, años después, escribió uno de los textos más hermosos sobre el amor. Sus creencias fueron sacudidas y ordenadas a tal grado que no le importaba perder la vida por llevar el mensaje de salvación a todo el que pudiera. -Para mí el vivir es MASHÍAJ-, decía manifestando claramente su único propósito en esta vida.

Mientras estaba encarcelado, se gozaba al saber que el mensaje de YESHÚA se extendía, y ahí en ese lugar aislado, sin alimento y con frío oraba todo el tiempo y no por él, sino por el crecimiento de sus hijos espirituales. Qué fue lo que cambió su vida sino un milagro en su corazón que hizo cambiar su odio en un «entrañable amor» Él mismo decía: «imiten mi conducta como yo imito a ELOHIM» Su vida nos enseña cuál es el propósito de un hijo de ELOHIM.
Así mismo nosotros, andábamos sin YESHÚA respirando odio contra Él. Con nuestros actos y pensamientos éramos sus enemigos y enemigos de su pueblo. Pero así como Shaúl, hemos sido escogidos como instrumentos para llevar Su nombre a «gentiles y reyes», a gente con conocimientos y a los que no los tienen; también nos escogió para mostrarnos lo que se pedece por llevar Su nombre porque se nos ha concedido no solo que creamos en Él sino el padecer por Él y así, participar de Su sacrificio. Solo de esa manera y en esa necesidad espíritual, nos acercaremos a Él sedientos de su amor y consuelo, comprendiendo de más en más nuestro llamado y nuestro peregrinar en este «mundo».

Éste es el propósito de cada uno de los hijos de ELOHIM: poder decir: «para mí el vivir es MASHÍAJ» y todo lo que hagamos en esta vida debe girar alrededor de esto. Ahora te invito a que te repitas esta frase lentamente, meditando en el significado de cada palabra dejando que llegue a cada rincón de tu mente y de tu cuerpo; pidiendo al mismo tiempo a YESHÚA que te ayude a comprender la anchura y la profundidad de esta verdad, recordando que si lo más importante para ti es YESHÚA, que está en los lugares celestiales, te estás desatando de las cosas vanas de este mundo, estás encontrando el camino, el propósito…

«Para mí el vivir es MASHÍAJ»

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