“Y habló ADONAY a Moshéh y a Aharón diciendo: Este es el decreto de la Toráh…” (Bamidbar 19: 9).

HaSatán y los pueblos del mundo fastidian al Pueblo de Yisrael preguntando insensatamente: “Y esta Mitzváh”, ¿para qué lo cumplen…? ¿Cuál es la razón de esa Mitzváh?. Por eso postulo ELOHÍM: “La Toráh es una juká (decreto) y no les autorizo a indagar acerca de la razón de las Mitzvot”.

Este es el principio de toda la Toráh. La Toráh es Emunáh absoluta, el cumplimiento de las Mitzvot sin tratar de entender su razón. Incluso las Mitzvot que podrían tener una lógica son decretos, y la raíz de estas es la voluntad de ELOHÍM, que va mucho mas allá del entendimiento humano.

Dijo el Rey Shelomó, el hombre más sabio que ha habido y habrá en la historia de la humanidad: “He logrado entender la esencia de todas las Mitzvot, más la de esta (el decreto de la vaca roja, la cual quemaban y con las cenizas el Kohén purificaba al impuro; pero al purificar al otro, el Kohén se impurificaba), por lo que me esforcé, no logre entenderla).

El Rey Shelomó quiso entender la razón de las Mitzvot, percatándose finalmente de que las Mitzvot no son entendibles, sino que son decretos, con la certeza absoluta en Quien las dio. En el limite del entendimiento, allí comienza la Emunáh, y la Emunáh es la voluntad de ELOHÍM, la cual no puede ser entendida con el intelecto, como esta escrito: “Mis pensamientos no son como los suyos”. Quien intente entenderlos, al final se dará cuenta de que van mucho mas allá de su capacidad mental.

El humano no puede comprender intelectualmente el comportamiento de ADONAY en el mundo, por eso nos preguntamos a veces porque ADONAY hace tal o cual cosa. Esto es muy bueno, ya que si entendiéramos el porque de los caminos de ADONAY, podríamos pensar que nuestro intelecto se equipara al de ÉL, lo cual es imposible. De aquí que debamos definir todas las situaciones que ocurren en la vida como decretos de Emunáh.

Moshéh es instruido en las leyes de la Vaca Roja. Miryam muere. El pueblo esta sediento y ELOHÍM dice a Moshéh que hable a una piedra y le mande dar agua. Moshéh se enoja con los rebeldes del pueblo y golpea la roca, pero Moshéh es informado por ELOHÍM que ni el ni su hermano Aharón ingresarán a la Tierra Prometida. Moshéh lidera al pueblo en las batallas contra los reyes Emoritas Sijón y Og.

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