“Quien vea una mujer sotá reventando, es conveniente que se aleje del vino”

ELOHÍM dice a Moshéh la instrucción de la Sotá, una esposa sospechada de haber sido infiel a su marido.

La Toráh introduce, junto con otras Mitzvot, la mitzváh de la “sotá”. La sotá es la mujer cuyo comportamiento ha provocado que su marido sospeche que es infiel.

Una persona que ve frente a sí una mujer pecadora que fue infiel a su esposo y advierte también la consecuencia de su infidelidad, es en si misma una gran lección. Entonces, ¿Cuál es la razón para aumentarle una abstención adicional y obligarla a alejarse del vino?.

Si tiene otro camino y va por el que hay mujeres, se considera malvado, aunque cierre los ojos, ya que no tenia que haberse acercado a esta vía, sino que debía haberse alejado del pecado y cumplir con la mitzvah de apartarse de la abominación. La persona que no se aparta del pecado y, al contrario, lo busca, se considera malvado.

También es dada la instrucción del Nazir; el nazir, quien busca purificarse y acercarse a ELOHÍM, se abstiene de tres cosas: cortarse el pelo, beber vino y quedar “tamé” (impuro ritualmente a través del contacto  con un cadáver).

¿Por qué fueron precisamente contados los leviim por separados y aun más por que fueron contados por familias?.

La respuesta a esto es que los Leviim eran apartados especialmente de ELOHÍM por lo tanto el contarlos por separado hacía en ellos un reconocimiento muy alto ante las demás tribus, también fueron contados por familias ya que cada una de estas familias tenia una labor especial para el servicio de ELOHÍM.

El pueblo de Yisrael fue liberado de Egipto porque eran diferentes y estaban separados de los egipcios, que no cambiaron sus nombres ni sus vestimentas ni su idioma. Pese a que estaban sumergidos en 49 niveles de impureza, el hecho de estar separados y alejados de los egipcios les sirvió para apartarse y purificarse, cuidarse y ser redimidos.

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