”Y se profano Noáj, hombre de la tierra, y sembró un viñedo, bebió del vino y se emborracho desnudándose dentro de su tienda” (Bereshit 9: 20).

 “Vayajel” es decir, se profano Noáj porque tenia que haberse ocupado de otra siembra y no precisamente de uva. Sobre el titulo “Hombre de la tierra”, se dice: “Es mas amado Moshéh que Noáj, pues esta escrito que, antes del mabul (Diluvio), Noáj era “Hombre justo”, y después del Mabul, cuando se emborracho, fue llamado “Hombre de la tierra”. Acerca de Moshéh esta escrito que era “hombre egipcio”, pero después se elevo tanto espiritualmente que fue llamado “Hombre de ELOHÍM”. Entendemos de este Midrash que Noáj, al profanar el templo de su cuerpo, descendió de categoría: dejo de ser hombre justo y fue solo un hombre de la tierra, ya que sembró algo que lo llevo al pecado. La enseñanza implícita aquí es que debemos alejarnos de lugares peligrosos para nuestra integridad espiritual, de cualquier situación que pueda hacernos tropezar en el camino del servicio al Creador. De no actuar así en el Cielo se nos considerará profanos.

“Y he aquí Yo traeré un diluvio de agua sobre la tierra para destruir a todo ser que tiene espíritu viviente, debajo del cielo; todo lo que haya en la tierra perecerá”. (Bereshit 6:17)

ELOHÍM manda a Noáj construir una teivá (Arca), recubierta de brea en su interior y exterior, y en ella entraran su familia, junto a dos miembros macho y hembra de cada especie animal. Antes de que ELOHÍM enviara el Mabul, Noáj pasó 120 años construyendo la Teivá (Arca). De la misma manera, en un sentido espiritual, al igual que Noáj y su familia en la Teivá (Arca), un hogar tiene que permanecer como un refugio seguro, para rejuvenecernos y para limpiarnos a nosotros mismos, y tenemos que salir y marcar una diferencia en el mundo. Shem y Iafet hijos de Noáj, son bendecidos por cubrir la desnudez de su padre, mientras que su tercer hijo, Jam, es maldecido por su acto bajo y vil. ELOHÍM promete nunca más destruir a la humanidad por causa de sus acciones, y establece el Keshet (Arco) como testimonio de Su nuevo pacto con la humanidad. El Keshet (Arco) está dividido en tantos colores y matices, sin embargo, cuando ellos se combinan se convierten en un blanco brillante. Así también, la humanidad parece como dividida, sin embargo, debemos ser todos uno.

“Barúj Atá ADONAY ELOHEINU Melej HaOlám Zojér Haberít VeNeemán Bibritó Vekayám Bemamaró”.

“Bendito Eres Tú, ADONAY nuestro ELOHÍM Rey del universo, que rememora el Pacto y es fidedigno en Su pacto y cumplidor en Su palabra”.
La Parasháh Noáj termina con la cronología de las diez generaciones desde Noaj hasta Avram luego Avraham.

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