“…Una mujer cuando engendrare y diere a luz a un varón…” (Vayikrá 12:2).

Leyes de Pureza e Impureza ritual. Una mujer que da a luz debe pasar por un proceso de purificación, hacer la inmersión en una Mikvéh y traer Korbanot. “Cuando una mujer concibe…” (Vayikrá 12:2).

Todos los varones que nacen deben ser circuncidados en el octavo día. Y en el día octavo, habrá de ser circuncidada la carne de su prepucio” (Vayikrá 12:3). La enfermedad de metzoráh es algo parecido a la lepra por causa de lashón hará.

Cuando una persona habla lashón hará demuestra que no tiene idea del poder del habla. Al hablar lashón hará, se despierta a un acusador en el Cielo, no solamente contra el objetivo de su lashón hará, sino también contra sí mismo. La Toráh ordena que el transgresor sea traído al Kohén y el cuerpo se le llena de tzaráat, para que todos lo vean, y hasta que el Kohén pronuncie la palabra «Impuro», se lo sigue considerando totalmente puro. Del mismo modo, no puede retornar a su antigua situación hasta se haya curado por completo y el Kohén pronuncie la palabra «Puro».

Tzaráat es un a plaga supernatural, que también puede afectar ropas. Si aparecen manchas blancas o rosas en la piel de una persona (rosas o verdosas en las ropas). El Kohén es llamado y juzgando los diferentes signos, como un incremento en el tamaño del área afectada, luego de una cuarentena de siete días, el Kohén dictamina la mancha como impura o pura. “El Kohén mirará y he aquí que la mancha no cambió de color” (Vayikrá 13:55).

Una persona afligida con Tzaráat debe vivir confinada, sola fuera del campamento hasta curarse; toda la ropa debe ser quemada. La Toráh describe el procedimiento de purificación que debe llevar a cabo un metzorá (quien padece tzaráat) luego de desaparecida la mancha. El procedimiento dura una semana e incluye la presentación de korbanot, así como inmersiones en la Mikvéh.

 ELOHÍM le encomendó a cada órgano una tarea especial y cada uno de ellos nos deberían alentar para que los empleemos sólo para los usos benéficos que ELOHÍM desea. La lengua fue otorgada para que pronuncie las palabras de la Toráh, tefiláh, y para que beneficie al prójimo.

“Todos los defectos la persona ve, excepto los propios.” (Negaim 82, mishná 5).

Que ELOHÍM nos dé el mérito de ver nuestros defectos y las virtudes de nuestro compañero.

Abre tu boca, juzga justicia. (Mishley 31: 9).

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