“ADONAY quiere Shalom con los seres humanos más que los seres humanos quieren Shalom unos con otros. Es por eso que se ha dado (Korbán Asham que pertenece al tipo más puro y completo de korbanot)
en YESHÚA HAMASHÍAJ como un sacrificio, un Korbán Shelamím entre ELOHÍM y el hombre”.

ELOHÍM instruye a Moshéh que le ordene al Kohén Gadol respecto al korbán Oláh. La Toráh normalmente diría “Dile a Aharón y a sus hijos…”. ¿Por qué en este caso la Toráh utilizó la palabra tzav, que es un lenguaje más fuerte? Rashi cita un Midrash que explica que la palabra tzav implica un énfasis mayor en zerizut (presteza), y que había una necesidad extra de utilizar este lenguaje en referencia a la ofrenda Oláh. Rabí Shimón explica que esta ofrenda tiene un factor de pérdida financiera, y por lo tanto existe el temor de que el Kohén Gadol sea más dubitativo respecto a la mitzváh de la Oláh. Consecuentemente, la Toráh utilizó el lenguaje “tzav” para advertir a los kohanim sobre la mayor necesidad de presteza para traer la ofrenda Oláh.

Moshéh a Aharón y sus hijos sobre sus obligaciones y derechos como Kohaním que ofrecen Korbanot (animales y vegetales) en el Mikdash. El fuego en el Altar siempre tiene que estar encendido. Los Kohaním comen la carne de los Korbanot de Pecado y Culpa y los restos de las Ofrendas Vegetales. La Ofrenda de Shelamím es comida por aquél que la trae, excepto por las partes específicas que son entregadas al Kohén. La carne apartada de las ofrendas es comida, en un lugar kadosh designado y dentro del período de tiempo especificado.

Aharón y sus hijos se quedan dentro del Mishkán por siete días, durante los cuales Moshéh los inicia como Kohaním. El Korbán incinerado sobre el altar durante la noche es removido del área por el Kohén, antes debe despojarse de sus ropas especiales de lino y vestirse otra prenda. La Oláh es traída por quien se olvidó de cumplir alguna Mitzváh de la Toráh.
El Korbán Minjáh es de comida que esta hecha de harina, aceite y especias. Un puñado de esto se quema en el altar, y un Kohén come el resto antes de que se fermente.

El Korban Jatat, la ofrenda que se trae después de haber cometido una transgresión accidental; también se describen las leyes de la matanza y el esparcimiento de la sangre del Korbán Asham. Se describen los Korbanot Shelamim. Se prohíbe dejar los restos del Korban Todáh sin comer hasta la mañana. Todos los sacrificios deben ser incinerados después de que ya no se los puede comer. Una vez que los sacrificios se hacen ritualmente impuros no pueden ser comidos y deben ser calcinados. Tampoco la persona que está en estado de impureza puede comer de los sacrificios. Se repite la prohibición de ingerir la sangre y cierta grasa de un animal.

No se comerá grosura, ni de buey, ni de cordero, ni de cabra, ni de animal muerto o despedazado por fieras, se dará otro uso a estas últimas, mas no se comerán.
El Kohén tomará para sí, la espaldilla derecha y el pecho, luego de haber ofrecido la sangre, como Korbán Shelamím. Aharón y sus hijos quedan dentro del Mishkán, llevando consigo las vestiduras, el aceite de la unción, el becerro de la expiación junto con los dos carneros y el canastillo de los panes sin levadura, entonces Moshéh vistió a los Kohaním, para ungirlos con el aceite a ellos y al Mikdash, junto a todos sus utensilios y ornamentos, purificandolos.

Luego de esto repitió durante los siete días que estuvieron en el Mishkán los rituales de sacrificios junto a Moshéh, tal y como ELOHÍM les había ordenado que lo hicieren, haciendo el sacrificio por el pecado, el holocausto y el carnero de la consagración. Siete días se consagrarían los Kohaním, tal y como le fuere ordenado a Moshéh. Esta Parasháh nos enseña que el objetivo de la salida de Mitzrayím no fue para ser libres y disfrutar de los placeres mundanos, como un esclavo que sale de su cautiverio y es liberado del yugo del trabajo para poder hacer lo que se le venga en gana. ELOHÍM no nos sacó de Mitzrayím para eso; el objetivo de la salida de Mitzrayím fue para recibir sobre nosotros otro tipo de yugo, el de ADONAY, y seguir siendo esclavos, pero del TODOPODEROSO. Como esta escrito en Tehilím 113: “¡Enaltezcan, exalten los siervos de ADONAY!”. Siervos de ADONAY, y no del Faraón.

Nuestra misión en la vida consiste en transformar nuestra naturaleza misma y construir «Una morada (Mikdash) para ELOHÍM en nosotros, un lugar en el que la bondad y la perfección de ELOHÍM se sientan como en casa».

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