En la celebración de PESAJ recordamos la liberación del pueblo de Yisrael de la esclavitud y la liberación de una gran cantidad de personas a quienes se les ha permitido creer en YESHÚA.
Las hierbas amargas nos recuerdan la amargura de la esclavitud histórica pero también de nuestra falta de valores y principios; matzá representa al hombre reducido a esclavo, la base más baja en la escala social antigua que se quiebra por el abuso de poder; y también representa a YESHÚA quien sin pecado (jamétz), anuncia el fin de la esclavitud para que el pueblo de ELOHIM lo publique al mundo.
El cordero, el sacrificio que no solo apunta a la obra de YESHÚA sino que también nos recuerda el sacrificio que acompaña a todo cambio importante en la vida personal y social.
Mitzraim también es el símbolo de nuestra más baja condición como especie humana: esclavos de nuestros instintos animales, de nuestro cinismo; esclavos de la pobreza mental encerrados entre límitantes, incrédulos; sumidos en la más baja autoestima social e individual, gravemente endeudados económica y moralmente con uno mismo, con el prójimo, con la sociedad y con El Autor de la vida.
Gracias a ELOHIM que YESHÚA es nuestro Pesaj pero tenemos que salir a prisa de Mitzraim.

Jamétz (levadura) La levadura es un hongo que fermenta toda masa al dejarla reposar por más de 20 minutos; la Matzá (pan no leudado) también está en proceso de fermentación por eso se debe cocer rápido, antes que se fermente. De la misma manera nuestro deseo de cambio y superación social y personal tiene que ser rápido antes de la «fermentación» el destructor que hirió a Mitzraim y que también representa la consecuencia de todos los pecados de una sociedad y de nosotros mismos, nuevamente gracias a ELOHIM por YESHÚA, nuestro Pesaj.

Pero la escritura nos dice que no solo se nos ha concedido creer en Él sino padecer por Él. Es sacrificarse también uno mismo y nuestro egoísmo para llegar a la estatura del hombre más perfecto, he ahí la verdadera evolución humana.
Cuando alguien quiere cambiar, debe sacrificar algo de uno mismo. Las sociedades actuales viven en relativa paz por el sacrificio de muchos que entregaron su vida por libertad; las películas que más nos conmueven tienen un sacrificio de amor; para alimentar tu cuerpo algo que tiene vida debe morir para que puedas vivir.

Tus palabras, tus gestos y tu semblante son indicadores para saber si aún estás en Mitzraim o estás camino hacia la verdadera evolución humana que es YESHÚA y para levantarse de tal estado se necesita más que fuerza de voluntad, y dejar de creer que si YESHÚA lo hizo todo, no necesito hacer nada; se necesita sacrificarte a ti mismo; se necesita volver a nacer.

Pesaj es el recordatorio de tu libertad, de tu rescate; de tu evolución. YESHÚA es el héroe que murió para salvarte.
Salir de Egipto es salir de nuestra incredulidad y entender la soberanía de Elohim; es también valorar el sacrificio de tantas personas que sacrifican su vida para entregar las buenas nuevas a esta generación.

«…el que dice que permanece en Él, debe andar como el anduvo» (1a Yojanán 2:6)
Así que se un verdadero hebreo, que «cruza» y escapa de la incredulidad y la pasividad; que tiene a YESHÚA HAMASHÍAJ como su Pésaj y como modelo superior de evolución; sacrifica tus malos hábitos, tus vicios, tus pretextos, tu falta de autoestima, crece en conocimiento «evoluciona» avanza y anuncia, sin detenerte, el cambio, el camino a la evolución, a la tierra prometida.

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