“Y le quitara el Kohén el buche con todo y los intestinos, y lo arrojará al Altar hacia el este, al lugar donde arrojan la ceniza.” (Vayikrá 1: 16).

Y llamó EL etreno a Moshéh a la Tienda del Encuentro y le comunica las leyes de los Korbanot, ofrendas de animales y vegetales traídas al Mishkán.

“Cuando un hombre entre ustedes traiga una ofrenda” (Vayikrá 1: 2). La raíz de la palabra “Traer un Korbán” en Hebreo es la misma que la palabra cercanía. La esencia del Mikdash creó una cercanía palpable que cada persona sentía al traer sus Korbanot.

Korbán deriva de la raíz hebrea KARAV (קרב) que significa venir a ELOHÍM o acercar. El Korbán Olá, que debía ser de vacuno macho y debía ser consumida por fuego en el altar (Mizbeaj).  También dentro de esta ofrenda, había las que consistían en presentar ante el Kohén, aves como ser tórtolas o pichones de paloma.

El Korbán Minjá, que representaba lealtad, era la única, de entre todos los demás korbanot, que no consistía en traer un animal sino vegetal, y lo que debía ofrendarse era harina de sémola.  El Korbán de Shelamim, consistía en un vacuno o carnero u ovino, macho o hembra.  Como ley perpetua, Hashem prohibió a todas las generaciones, comer grasa y sangre.

El Korbán Jatat, si alguien pecara sin intención contra cualquiera de los Mitzvot del ETERNO, incluso el Kohén Gadol, debían ofrecer un novillo como sacrificio.  También si la congregación entera pecara por error o un jefe de tribu también pecara por error, cada cual presentará un sacrificio (Jatat) ante el Mikdash.

El Korbán Asham (de culpa), traída por una persona que obtuvo beneficio de la propiedad del Mikdash, o por quien tiene duda de si transgredió una prohibición divina, o por quien “traicionó a ELOHÍM” a través de jurar en falso para defraudar.

Cuando alguien cometiera un pecado como jurar en falso (en un juicio o querella), o tocara alguna cosa impura, o dejara sin cumplir una promesa, o si entrara al Bet Hamikdash en estado de impureza, debía presentar una hembra del rebaño.  Esta ofrenda se llamó Olé Veiored.  Pero si no pudiera traer un animal de rebaño, debía expiar su pecado trayendo dos pichones de paloma o dos tórtolas.  Si no pudiera ofrendar estos animales, debía traer una cierta cantidad de harina al Kohén.

Uno de los motivos por los cuales la Toráh nos exige traer un korbán por el pecado cometido, es para que la persona use su dinero al comprar el animal correspondiente, y de esta manera, en el futuro la persona se cuidará mejor para no pecar nuevamente. El ETERNO sabe muy bien el valor que la persona le da al dinero, y cuánto está dispuesta a esforzarse para ganarlo.

Respecto a los sacrificios que se hacían con las tórtolas y las crias de paloma, esta escrito en la Parasháh: “Y le quitara el Kohén el buche con todo y los intestinos, y lo arrojará al Altar hacia el este, al lugar donde arrojan la ceniza.”

Cuando se describe el sacrificio de la bestia, no se habla de quemar el intestino. ¿Por qué la diferencia?. El animal se alimenta de lo que su dueño le proporciona, pero el ave se nutre de alimento robado, que pertenece a alguien, y por eso se quema el intestino que se alimento de robo.

ADONAY ordena al Kohén quemar el intestino del ave, ya que esta prohibido obtener beneficios de algo robado. Por eso nos ordena ADONAY, respecto al sacrificio de la tórtola: “Y le quitara el Kohén el buche con todo y los intestinos, y lo arrojará …”, ya que no debe obtenerse provecho de situaciones prohibidas.

La Toráh prohíbe comer sangre y jelev (cierta grasa de los estómagos) de los animales. Un punto muy importante de los korbanot es el Altar, y el ETERNO nos dice en su palabra: «Un fuego continuo debe quemar en él; no debe ser extinguido» (Vayikrá 6:6).

No solo está prohibido apagar el fuego en el Altar, sino que además el fuego debe ser cuidado y se le debe agregar madera siempre que se necesite, para que las llamas asciendan constantemente.  Si está prohibido apagar siquiera un solo carbón en el Altar físico, cuanto más está prohibido apagar un simple rescoldo en el Altar espiritual, el corazón.  El ansia por la kedusháh, la llama en el corazón que aspira nostálgicamente de arriba hacia dentro, debe ser constantemente acrecentada; ayudada y reforzada a través de la razón, la sabiduría y el discernimiento con la iluminación de las Mitzvot, la luz de la Toráh y el RÚAJ HAKODESH viviendo en nosotros.

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