Todas las personas que fueron sanadas por YESHÚA, tenían en común que querían ser sanas a cualquier costo, sabían que su sanidad estaba en el cielo, en las alturas espirituales.

Vemos a una mujer que no perdió la esperanza después de 12 años de ir con médicos que no podían sanarla. Una persona importante de una sinagoga postrándose y pidiendo ayuda a YESHÚA después de saber que su hija había muerto; no aceptó lo que el mundo decretaba. Una mujer cananea se mantuvo firme aún siendo rechazada su petición de sanar a su hija. De alguna manera luchó con sus argumentos en contra de la creencia del mundo. Éstas y más personas, si vivieran en la actualidad, no le harían caso a los diagnósticos médicos porque sabían que la sanidad estaba en el cielo.

Nuestra educación es básicamente racionalista. Se nos enseñó el pensamiento e ideas de la ciencia moderna. Hemos puesto al hombre y a sus logros cómo infalibles, ¡como dioses! La educación actual nos ha hecho pensar que los conocimientos del hombre son el todo y que no hay más…
Subyace en nuestra mente la idea de encontrar la mejor medicina y al mejor médico. Pero el hombre sin ELOHIM se cansa, se equivoca y falla. Los dones y habilidades de un médico, vienen de arriba; los conocimientos que adquiere, son un regalo de lo alto; los recursos con los que cura son un regalo de ELOHIM, ¡una dádiva! pero «toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto del padre de las luces…» Hemos caído en una especie de idolatría al poner a la creación de ELOHIM antes que a ELOHIM. Así que los médicos, y nosotros mismos usando la lógica humana, aceptamos los diagnósticos humanos dejando menguar la esperanza y nuestro propósito espiritual. Así que hermano, tu sanidad no está en el hombre, «tu sanidad está en el Cielo.»

He aquí algunas recomendaciones: 1.- Anhele fervientemente su sanidad (Yojanan 5:6 / Romanos 4:18-20) 2.- Visualice detalladamente su vida sana 3.- Declare positivamente su sanidad 4.- Medite en que «para ELOHIM nada es imposible» (Lucas 1:37) 5.- Memorice un verso sobre sanidad y hágalo suyo (Prov. 3:1) 6.- Actúe como una persona sana sirviendo a ELOHIM (Mat. 8:15) 7.- Considere la oración y la palabra como su terapia y medicina de por vida (Prov 3:8)

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