Las diez palabras (ASERET HADIBROT), mejor conocidas como los diez mandamientos que el ETERNO nos dio a través de Moshéh. Son un código de moral o limites que el ETERNO nos impone para regir nuestra vida  y nuestras acciones; tienen que ver con nuestra relación con el ETERNO y con el prójimo.

La mayor parte de las personas toman estos mandamientos o limites solo de manera literal, sin tener conciencia de la profundidad de dichas palabras, así la desobediencia a estos principios lleva a pecar (seguir los impulsos naturales), lo cual ofrece un placer momentáneo, sin limites, sin principios, sin obediencia, y a la larga sin satisfacción y produce daño, amargura y un desequilibrio en la creación.

El hombre espiritual no se dirige por sus impulsos naturales y pecaminosos, sino por la obediencia a los principios que el ETERNO nos da en su Toráh, respetando los limites que nos impone, y no por solo cumplir, sino por amor y temor de no ofender al Creador; así alcanza la perfección y prosperidad en todas las áreas.

Es pues necesario respetar esos limites y analizar la profundidad que implican, ya que cumplirlos o no tienen efectos múltiples para el hombre, ya que el pecado representa una raíz, pero esta produce ramificaciones que son efectos negativos que dañan al pecador y a su entorno.

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