En esta Parasháh Balak, la escena se traslada a la tierra de Moab donde el mago Bilam trata sin éxito de maldecir al pueblo judío, y en vez de eso, termina bendiciéndolo.

“Pues desde la cima de peñas he de mirarlo, y desde las colinas he de contemplarlo…” (Bamidbar 23: 9).
“Pues desde la cima de peñas he de mirarlo, y desde las colinas he de contemplarlo; he aquí que es un pueblo que aislado ha de morar y entre las naciones no se ha de considerar” (Bamidbar 23: 9). Bilam vio el principio y la raíz del pueblo, una nación con poderosas bases, con rocas y montañas tan grandes como lo son los patriarcas y las matriarcas. Eso es lo que les da el mérito de ser una nación única entre las naciones. De este comentario entendemos que el pueblo de Yisrael obtuvo su fortaleza gracias a la base tan solida que tuvieron, gracias a las buenas raíces que tuvieron. Cuando hay un sostén como los kedoshím patriarcas, se llega a ser un pueblo que habita aislado en la cumbre. La raíz es el factor mas importante de la consecuencia del acto. Sin la raíz no hubiera habido principio y, debido a ello, por naturaleza tiene mucha importancia. Además, el origen influye fuertemente en la vida de la persona. Esta es la gran enseñanza: reconocer las “raíces”, puesto que ellas tienen una influencia enorme. La raíz del cumplimiento de las Mitzvot es estudiar su importancia, sus leyes y todos sus detalles.

“Odio sin motivo, el peor enemigo de Yisrael”

“Y Moab turco mucho miedo a causa del pueblo…” (Bamidbar 22: 3).

El pueblo de Yisrael se acercaba al territorio de Moab. ADONAY había ordenado que no combatieran contra ellos. Sin embargo, Balak, el rey de Moab, veía en la presencia de Yisrael una amenaza. Sabía de la derrota de Sijón, el rey Emorí, y la de Og, rey de Bashán. Intuyó que era militarmente menos poderoso que ellos y, por ende, no tendría posibilidades de vencer a Yisrael, por lo que busco atacarlos mediante la hechicería. Contrató a Bilam, quien era erudito en este tema; además poseía el rúaj de profecía. En esos tiempos, Midián y Moab eran acérrimos enemigos, pero en los días de Bilam hicieron las paces solo para tratar de aniquilar a Yisrael. Bilam hizo varios intentos para maldecirlos, pero ADONAY cambiaba sus palabras; cuando se dio cuenta de que no lo lograría, dio a Balak un consejo infalible: “Si quieres afectar a Yisrael hazlo pecar”. Y fue precisamente lo que hizo. Extendió una vil trampa: enviaron a sus mujeres a seducirlos, y cuando cayeron en sus redes incitaron a los hombres a cometer idolatría. Se suscitó una plaga, la cual llego a su fin con un acto de Pinejás, hijo de Eleazar, hijo de Aharón el Kohén. ADONAY no declaro la guerra contra Moab. A pesar de que ellos eran también culpables, los eximió debido a que temieron de Yisrael y quisieron salvaguardar su territorio. Además, los indulto por consideración a Ruth, quien descenderá de ellos. Los midianitas no tenían razón para dañar a los Judíos. Su territorio se encontraba lejos del paso de los Yehudím. ¿Quién les llamó? Este comportamiento despertó la ira celestial. Fueron a la guerra simplemente por su infundado odio antisemita y por esto fue mas severo con ellos. La enseñanza que podemos aprender de este hecho es no meternos en lo que no nos incumbe.

“Bilam se levantó de mañana, ensillo su mula y partió…” (Bamidbar 22: 21).

 ¡Burra tonta!”, gritó Bilam. “¡Esta es la tercera vez que juegas a sentarte!. Te mostraré adónde te llevará este comportamiento”, exclamó Bilam mientras le pegaba a la mula con un palo. La mula abrió su boca y empezó a hablar. “¿Por qué me has pegado tres veces? ¿Qué te he hecho?”. Los espectadores estaban mudos de asombro. Bilam predijo la soberanía de Yisrael y la condena de Moab, Edom, Amalek y demás enemigos del pueblo judío.

Bilam también profetiza sobre el final de los días y la venida del MASHÍAJ.

También vimos que los sacrificios de Balak se vieron recompensados con que Ruth, y, finalmente YESHÚA HAMASHÍAJ, serían sus descendientes. De hecho, Maimónides afirma que hay una sección en la última profecía de Bilam, que se refiere explícitamente al MASHÍAJ:
«Lo veo, pero no ahora; lo contemplo, pero no pronto. Una estrella surgirá de Yaakov, y una tribu se elevará de  Yisrael que aplastará a los príncipes de Moab y arrancará de raíz a todos los hijos de Set. Edom será sometido y Seir se convertirá en posesión de sus enemigos, y Yisrael triunfará. Un gobernante saldrá de Yaakov y destruirá el resto de la ciudad.»

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