“Y en el séptimo año habrá un cese total para la tierra, un Shabat para el ETERNO…” (Vayikrá 25: 3–7).

“Y en el séptimo año habrá un cese total para la tierra, un Shabat para el ETERNO”. No sembrarás tu campo ni podarás tu viña. No segarás lo que brote por si solo de tu cosecha y las uvas de lo que apartaste no vendimiarás un año de descanso tendrá la tierra. Y este cese de la tierra será de ustedes, para comer, para ti, para tu siervo y tu sierva, y para tu empleado y para el residente que habita contigo. Para tus rebaños y para las bestias que están en tu tierra será todo su producto para comer (Vayikrá 25: 3-7).

La Toráh nos ordena contar 7 años 7 veces, y después de 49 años sigue el año 50 del jubileo.

ELOHÍM le comunica a Moshéh que cada séptimo año, todo el trabajo en la tierra debe cesar, y su producto debe ser dejado libre para que lo tomen todos, tanto seres humanos como animales.

Siete ciclos (shabat) son seguidos por un quincuagésimo año, el año de jubileo, en el cual también cesa el trabajo en la tierra, todos los sirvientes son enviados libres y las propiedades ancestrales en la Tierra vuelven a la posesión de sus propietarios originales.

Tal como Shabat proclama que el mundo pertenece a ELOHÍM y que debemos utilizarlo para hacer Su Voluntad, así también el año Sabático declara que la Tierra de YIsrael específicamente le pertenece a ELOHÍM y que sólo con su permiso podemos vivir en ella.

«Habló ELOHÍM a Moshéh en el monte Sinai diciendo: Habla con los hijos de Yisrael y diles: Cuando vengan a la tierra que Yo les doy a ustedes, descansará la tierra un descanso para ELOHÍM» (Vayikrá 25:1-2).

 Cuando a una persona le ocurren desgracias o atraviesa por una etapa de sufrimientos, es natural que de inmediato lo domine la confusión y el nerviosismo, la paciencia se le acaba, sus estudios y su Tefiláh a veces se debilitan, todo parece destruirse. Entonces tenemos la obligación de mantener la calma, siendo está la verdadera tarea del ser humano ene ste mundo.

Es claro que para alcanzar este nivel debemos saber en primera instancia que el lugar donde se posan o residen los sufrimientos y los problemas de la persona es el intelecto, no en los sentimientos. La mayoría de la gente, cuando se siente presionada y se deprime, entra en un estado de destrucción, esto sucede únicamente porque la persona maneja sus problemas con sus sentimientos. Sin embargo, debemos dejar nuestros sentimientos con tranquilidad, libre, (un cese total para tu tierra) para utilizarlo en el servicio espiritual y para el cumplimiento de las Mitzvot, como esta escrito: “…para servir a ELOHÍM con todo nuestro corazón”, o sea, con la totalidad de nuestros sentimientos y no solamente con una parte de él. Por eso la Toráh se refiere al sabio como “Sabio de corazón” y no lo nombra Sabio de intelecto.

También la Parasháh Behar contiene leyes adicionales que gobiernan la venta de tierras, y las prohibiciones contra el fraude y la usura.

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